Ingenio La Primavera

Martes 27 de Febrero de 2007 62Si bien, la fundación de Navolato -lugar de nopales o lugar de tunas, según los historiadores- se remonta a la época precolombina de las tahues, es, indiscutiblemente, a partir del establecimiento de la hacienda "La Primavera", propiedad de los hermanos Jesús y Jorge Almada de la Vega, cuando entra de lleno a una pujante etapa de desarrollo económico, social y político.

Según se desprende de la información obtenida, "La Primavera" surgió como proyecto global, pues la meta de sus dueños era producir caña con fines industriales, plátano, frutas y legumbres. Sin embargo, poco a poco, la actividad fundamental se orientó a la obtención de azúcar y alcohol.

Iniciada su construcción en 1880, la hacienda se consolida el 11 de febrero de 1893 cuando se inaugura la fábrica para producir azúcar, suceso que reunió a lo más selecto de la sociedad sinaloense porfiriana, según consta en crónicas.

En su face inicial, la zona de abastecimiento del ingenio sumaba apenas cuatrocientas hectáreas. Pronto, los Almada tuvieron que afrontar el grave problema de la escasez de mano de obra, según lo asienta Leopoldo Gervasio Avilés Medina su libro "Navolato, apuntes para la historia", lo cual los obligó a buscar trabajadores en el resto de Sinaloa y el vecino Nayarit.

Mediante un volante que hicieron circular profusamente en octubre de 1897, daban santo y seña del salario que estaban dispuestos a pagar y de las prestaciones que otorgarían a quienes atendieran la invitación.

"Tenemos el gusto -decía el volante- de anunciar que nuestra zafra dará principio del 15 de noviembre al 1 de diciembre próximo. En tal concepto, toVolante Ingeniodo jornalero, operario o muchacho de cualquiera edad que se presente, tendrá trabajo, pudiendo toda la familia que se componga de dos o tres personas, ganar de siete a diez pesos semanarios.

Como sigue el desarrollo, además de los trabajos de zafra, tenemos otros desmontes, canales, emparejes y bordos, lo que hace podamos ocupar cuanto trabajador venga. El jornal más pequeño que se puede ganar son cinco reales diarios: pero en los demás trabajos a contrata pueden ganar hasta un peso diario, cuyo pago se hace diariamente".

Tal vez los señores Almada estaban muy desesperados o de plano eran muy desprendidos, pues a la oferta salarial sumaban el compromiso de proporcionar casa a todos los peones, un terreno de 60 áreras con riego, arados y mulas para que sembraran, sin cobrarles ninguna renta por todo esto.

A las familias foráneas que se quedaran a vivir a trabajar en la hacienda, además de facilitarles todo lo anterior, les regalarían un solar para casa y madera para construirla, así como "medio jornal libre por el tiempo que dure la construcción".

Y por aquéllo de que les pareciera poco -como gritan los merólicos barateros de feria- les venderían una vaca con cría "para que nos la paguen con abonos de 50 centavos semanarios". Otro incentivo era poner a sus órdenes la tienda de raya, conseguirles maíz, frijol, carne y manteca al costo; asistencia con fonderas que cobraban veinticinco centavos diarios, a los solteros. El volante remataba así:

"ninguna otra negociación en el Estado tiene tantas condiciones favorables para el jornalero, que se le facilite tener trabajo continuamente, ganar un buen jornal, tener buenos elementos de vida y los principales a precios muy bajos, pudiendo ahorrar diariamente más de la mitad de su jornal, para proveerse de ropa o lo que necesiten".

El atractivo anuncio tuvo resultados inmediatos: de Nayarit llegaron los primeros peones y formaron la primera colonia de Navolato, a la cual pusieron el nombre de su querido terruño. Después surgirían muchas más.

La Primavera se consolidó como una empresa próspera, por lo que pronto se fundaron otras dos: "Lode Verdugo", del gringo Thompson y "La Sinaloa Land".

En breve tiempo Navolato se convirtió en un importante y productivo centro de trabajo que llamaría la atención de un joven sonorense llamado Álvaro Obregón, quien al paso de los años se convertiría en Presidente de la República. A 8 años de inaugurado el Ingenio, sus propietarios se asociaron con inversionistas extranjeros creando las "Almada Sugar Refineries", en Nueva York. Como presidente del consejo de administración quedó el señor Jorge Almada de la Vega, con 17 mil 493; Santiago Smither, secretario asistente, con cuatro acciones, y el otro vice-presidente, Charles Mackey, con dos acciones.

Había dos socios más: George Nordenholt, con tres acciones y Ramón Martínez con una. Se cree que esta sociedad duró hasta 1910.

De los hacendados sonorenses se cuentan detalles muy humanos; por ejemplo, que durante el "año del hambre", registrado entre 1937 y 1938, abrieron sus platanares para que el pueblo mitigara el hambre. También, que en las épocas de bonanza y los días de navidad, regalaban calzado, pantalón, camisa, gorra tejana y sudadera color rojo a los trabajadores del ingenio.

Para los obreros calificados, el regalo era mayor, en tanto que los hijos de los trabajadores disponían de juguetes y golosinas.

Un factor determinante para el éxito de la empresa azucarera fue la construcción del canal "Cañedo", sobre la margen izquierda del río Culiacán, ya que permitió incrementar sustancialmente la siembra de caña y de legumbres. Existe información periodística de que para 1922, "La Primavera" producía 5 mil toneladas de azúcar y el área de abastecimiento alcanzaba las 2 mil hectáreas.

El canal Cañedo, se asegura en crónicas, fue construído con dinero de los Almada.

También la factoría tendió a modernizarse en 1920 bajo la dirección del maestro albañil Nicanor Guzmán, fue construída la primera chimenea de material. Como albañiles, la historia registra a Manuel Mazú, Ramón López y los hermanos Macario e Ignacio Silva.

La base de la chimenea fue construida de 3 metros de fondo con estacones de Brasil y vaciado de cemento, dotada de un túnel de metro y medio de ancho por 2 metros de alto. Por cierto, la caída de un ladrillo en la cabeza, le costó la vida a uno de los trabajadores.

En 1930, para ampliar la capacidad de molienda de la planta, es sustituido el motor original inglés, lo que permitió incrementar de 2 mil a 2,500 toneladas el procesamiento de la caña de azúcar.

Paradójicamente, la década de los 30's empieza a marcar el declive de la empresa, como consecuencia de los problemas laborales y de la crisis económica que afectaba a México.  En 1937, el Presidente Lázaro Cárdenas decreta la expropiación de las tierras  de la hacienda para beneficio de 630 campesinos.

Los obreros no se quisieron quedar atrás y pidieron que les dieran la fábrica, aunque no les hicieron caso.

El general y licenciado Aarón Sánchez, quien había ingresado como socio de los Almada en 1931, vendió sus acciones en 1941 a Don Manuel Suárez.

A sugerencia del general Manuel Ávila Camacho suge en 1944 el plan de instalar en Costa Rica el Ingenio "Rosales", idea que concreta Don Jorge Almada Salido al inaugurar en 1948 la nueva planta azucarera.

Empero, un año después, Don Manuel Suárez compra a Don Jorge las acciones de ambos ingenios, poniéndolos en manos de Sergio y Miguel Ángel Suárez.

La situación no se compuso: entre 1951 y 1953, el ingenio "La Primavera" es intervenido por la Financiera Nacional Azucarera , la cual designa como gerente al licenciado Enrique Rodarte, mismo que entrega el cargo en 1955 a Miguel Ángel Suárez, quien en 1973 es relevado por el ingeniero Jesús Serrano.

Cuatro años más tarde, el propio Serrano entregó la fábrica a la Operadora Nacional de Ingenios, paraestatal creada por el Presidente Luis Echeverría Álvarez para asumir el control de la mayor parte de los ingenios del país.

De ahí a la fecha, "La Primavera" ha resistido a capa y espada, cambiando de manos, pero permaneciendo como uno de los principales soportes económicos de Navolato.

Por: Atenójenes Ríos

Fuente: 18 Encuentros con la Historia.

José María Figueroa - Gilberto López Alanís